Si hay algo que condiciona que un aprendizaje sea exitoso o no es la motivación. Un estudiante motivado no puede ser detenido. Sin embargo, el modelo académico de hoy en día (y de hace muchos años, pues no ha cambiado mucho) nada tiene que ver con la motivación. Aunque sí existe un lugar donde la motivación en sí misma está muy ligada a la experiencia del usuario y, de hecho, es la condición necesaria para que triunfe: la industria mundial del videojuego, la cual ha tenido un beneficio de más de 107.500 millones de euros en 2019. 

Si tienes a familiares jóvenes a tu alrededor, o incluso tú mismo/a sabrás que son los videojuegos los únicos que tienen la capacidad de mantenerlos en sus asientos hora tras hora, día tras día, absortos en la atención y tratando de alcanzar nuevas metas, celebrando los éxitos, decididos a superar los fracasos con estrategias nuevas de aprendizaje.  

Los videojuegos como medio de aprendizaje

Por supuesto la actitud de los estudiantes de hoy hacia los videojuegos es todo lo contrario a la actitud que la mayoría de ellos tienen hacia la escuela y los estudios. Sin embargo, su actitud frente a los videojuegos es la actitud que a la mayoría de los profesores les gustaría que tuvieran sus alumnos en clase: interesados, ambiciosos, cooperativos, colaborativos, competitivos, orientados a resultados, buscando activamente información y soluciones y cambiando la estrategia cuando algo no funciona. 

Pero, ¿Por qué los videojuegos?

Los videojuegos ejercitan en los usuarios actividades y actitudes tan dispares que precisan de distintos estados de ánimo y procesos mentales, evocan a la concentración, a la creatividad y a la resolución de problemas de manera rápida y eficaz. Algo muy necesario ante las exigencias de hoy en día ante un mundo vertiginosamente cambiante donde la innovación juega un papel crucial de carácter adaptativo. 

La idea de enseñar a través de los videojuegos es un concepto relativamente innovador y emocionante que conduce a una práctica desafiante y que genera controversia. En una situación global como la que estamos viviendo, ahora es el momento para empezar a construir material didáctico de calidad en torno a distintos videojuegos que nos permitan ir mejorando y facilitando el proceso de aprendizaje y educativo de alumnos, profesores y familias, así como la transformación digital de la escuela. De esta manera podremos des estigmatizar la idea que existe de que los videojuegos son sólo un mero entretenimiento con una connotación altamente lúdica y caprichosa, muy distinta al tono riguroso que tiene la academia que todos concebimos. 

¿Por qué entonces en un mundo digitalizado tenemos todavía miedo y se rechazan los “juegos digitales” como medio de aprendizaje? 

La verdad es que el juego no está reñido con el aprendizaje a ninguna edad y jugar para aprender existe desde siempre. 

Jugar significa crear una barca en la cama con sábanas y personajes inventados tras el desayuno. Alfredo Hernando afirma que también lo es seguir una historia con distintos niveles y códigos QR descubriendo elementos, teorías y conceptos importantes en nuestra propia aula (Estudio El Viaje a la Escuela del siglo XXI). 

Existen numerosos estudios en torno a la psicología evolutiva que soportan la idea de que el juego es una estrategia adaptativa que nos permite a los humanos generar de manera fácil un repertorio de comportamientos innovadores y aumentan la exploración y cooperación de los participantes (Pellegrini, Dupuis & Smith, 2007).  

Profesionalmente puedo afirmar que rara vez es la ocasión que no hemos incluido juegos con adultos y niños en sesiones de ideación y conceptualización de diseño de nuevos productos y servicios (Innovación). 

Video Game-Based Learning (VGBL) 

De todo esto surgen las llamadas experiencias Video Game-Based Learning, es decir, aprendizaje basado en video juegos o juegos digitales. 

En el Project-Based Learning (PBL), Aprendizaje Basado en Proyectos, los proyectos académicos empiezan con un reto y terminan con un producto y su presentación. Sin embargo, si analizamos los videojuegos, nos damos cuenta de que todos tienen un hilo narrador que les dota de sentido. En el Video-Game Based Learning son los alumnos los que forman parte de la propia historia del videojuego, teniendo ésta un rol clave al ligar invisiblemente todas las piezas en nuestra cabeza pues nosotros mismos creamos la historia. 

Desde mi punto de vista, la educación de este siglo debe apoyarse sobre la diversidad y la innovación. Infinitos caminos posibles se abren entre la materia y el estudiante, lo que provoca que actualmente el medio y las formas se queden obsoletos y se produzca un aprendizaje autodirigido y una enseñanza basada en el buen “compartir” digital de los alumnos y familias.  

Los videojuegos pueden formar parte de esta ecuación y más en un momento vital en el que el coronavirus nos plantea tantos interrogantes y retos docentes. 

octubre 22, 2020

¿Te gustó este artículo?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}